
Horario Próximo taller:
Comienzo 8 de Noviembre de 2011
Todos los Martes de 20:00 a 22:30
Finaliza el 14 de Febrero de 2012
Más información aquí
“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”
Aristóteles.
Una frase que leí hace tiempo y me dio que pensar. Es una manera de expresar, desde mi punto de vista, el concepto de la inteligencia emocional. Quiero y me apetece enfadarme con una determinada persona (mi jefe, por ejemplo) pero sé que si me enfado y le grito las consecuencias, quizás, no sean nada positivas. Eso sí, me he desahogado gritando y diciéndole todo lo que sentía y pensaba pero…. ¿y después? Ya no hay marcha atrás y en ocasiones aparece la culpa o arrepentimiento de “haberme pasado”.
Para aplicar correctamente la inteligencia emocional, tenemos que aprender a controlar las emociones. Que nuestra parte racional sea capaz de controlar nuestra parte emocional y no al contrario. Si controlo mi emoción podré escuchar mejor, no “saltaré” impulsivamente y siempre seré yo la que tenga el control sobre la persona y la situación y sobre todo sobre mí misma.
Siempre pongo el ejemplo de dos amigos que salen de fiesta y beben. Si los dos beben y se emborrachan, no pasará nada en “su situación” y en la relación entre ellos porque se van a tratar de la misma forma porque los dos están en ese estado. Pero si uno bebe y el otro no sí que habrá un cambio en esa relación y situación porque se hablan desde dos posturas diferentes, se establece una barrera en la comunicación y seguramente el que no ha bebido se avergonzará de su amigo por hacer el ridículo cosa que no pasaría si los dos hubieran bebido.
Una persona fuera de control emocionalmente es muy similar al caso del borracho. Para que se establezca la comunicación es necesario hablar desde el mismo estado emocional. En cuanto el emisor se altera, tenderá a contagiarse el receptor si no saber controlar la emoción.
Pero, es importante comprender que si controlo la emoción, la estoy reteniendo dentro de mí y a la larga acabará haciéndome daño. El retener la emoción es bloquear esa energía en mi cuerpo. Por eso hay que se consciente de lo que estoy haciendo para luego, en casa, fuera del trabajo poder liberarla pero ya sin hacer daño a nadie porque lo haré a ser posible sin nadie delante.
En este taller aprendemos:
La PNL nos enseña cómo funciona la mente y la percepción humana y cómo procesa las experiencias que vamos teniendo en la vida utilizando los patrones universales de comunicación y percepción que tenemos para reconocer e intervenir en procesos diversos como el aprendizaje, estrés, negociación, fobias,… Es el estudio de lo que percibimos a través de nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y cómo organizamos el mundo tal como lo percibimos.
Nos permite mediante técnicas y herramientas específicas, reconocer y desarrollar habilidades para nuestro crecimiento personal y poder mejorar las relaciones interpersonales.